Fundar una startup en Uruguay hoy: pensar en grande, empezar en pequeño

Una de las primeras cosas en que hacemos hincapié en Incubadora Sinergia es en lo mucho que ha cambiado el fundar una startup hoy en comparación con unos quince años antes. Y sobre todo para un país como Uruguay. Hace solo una década y media, transcurrían años para desarrollar y vender un producto, con costos de producción y de distribución altos. Con la distancia física y cultural de Uruguay con el Primer Mundo, esos costos se multiplicaban hasta anular cualquier proyecto antes del arranque. Hoy, una startup puede sacar su producto al mercado el mismo día en que lo construye; muchos costos se abarataron y otros directamente son gratuitos. El gran beneficio es que se pueden detectar las necesidades realmente rápido.

El mercado uruguayo tiene un techo muy bajo: las tres millones de personas que conforman su población. El mercado que permite la Era de la Información es de unas tres mil millones de personas. De pronto el sector de servicios, tan fundamental para la economía nacional, puede mirar hacia afuera y soñar con el mundo entero.

Pitch Night en Incubadora Sinergia

Pero a veces se olvida que las puertas se abrieron para todos los habitantes del planeta. Por cada nueva oportunidad para uno, hay competidores incontables con acceso idéntico. Quizá con ideas muy similares. No hay mucho lugar para cometer errores.

De acuerdo con el Monitor Global de Emprendedurismo, unas 1,78 millones de startups tecnológicas nacen cada año en el mundo. Las que logran ponerse en pie se cuentan de a miles. Los usuarios tienen decenas de aplicaciones para elegir, los inversores tienen cientos de pitches que evaluar, los clientes tienen innumerables ofertas innovadoras que filtrar. Lo que internet ha simplificado es el comienzo de la empresa, lo que ha complicado es el mantenerla, hacerse oír por encima del ruido.

¿Cómo? Es fundamental enfocar el producto y trabajar a fondo el aspecto comunicacional. Vivir lejos del ruido más fuerte, el de sitios como Silicon Valley, puede emplearse como una ventaja.

Por más que la visión a largo plazo implique un producto complejo, conviene empezar por un nicho más reducido. Soluciones sencillas para problemas reales. Servicios fáciles de explicar y fáciles de adoptar por los clientes potenciales. La principal razón por la que las startups fallan es por diseñar productos que nadie precisa, por no comprender la necesidad de los usuarios o porque agregan demasiadas herramientas demasiado pronto. Se debe enfocar, maximizar la eficiencia, identificar y eliminar pasos innecesarios en la experiencia de uso.

A la hora de vender la idea en un pitch, ya sea a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación o a un inversor ángel, en una charla en la Universidad, en una incubadora o en una línea de texto en la app store, las bases son similares: foco, eficiencia, conocer al usuario. Si un producto es fácil de utilizar, será más fácil de comunicar, y su márketing y su venta serán más eficientes. 

Cuidado: enfocarse no significa apuntar a poco. Significa ingresar a un nicho, explotarlo al máximo e ir de menos a más, siempre identificando y respetando las necesidades del cliente. Los beneficios de comenzar una startup en la actualidad deben utilizarse como un trampolín para pensar en grande. Subrayar el "deben", porque quedarse corto es garantía de fracaso. Un competidor extranjero con una idea base similar no dudará en entrar al país, y lo hará, factiblemente, con una maquinaria publicitaria aceitada, el respaldo de una marca internacional. Los fundadores uruguayos han de prepararse y anticiparse, apuntar a construir esa marca y a solucionar las necesidades específicas de la mejor forma posible.

Por ejemplo, PedidosYa comenzó como una plataforma que ofrecía a los usuarios pedir comida a restaurantes que contaran con servicio de delivery: un segmento particular. Una vez que cimentó y expandió su mercado dentro de ese nicho, incorporó su propia flota de reparto para los restaurantes que no cuentan con una: es decir que agregó un segmento nuevo. Una competidora potencial de PedidosYa es la británica Just Eat, que está comenzando a cruzar el Atlántico a través de América del Norte. Si Just Eat entrara en Uruguay o la región, se encontraría con una rival con un negocio muy defendible.

Lejos de Silicon Valley o no, ya no se puede creer que las grandes empresas internacionales no entrarán a Uruguay a competir. Las fronteras se difuminan: así como en Incubadora Sinergia no solo se incuban proyectos locales, las startups uruguayas deben también aprovechar este mercado global. Han de pensar en grande, y tomar medidas cuanto antes que les permitan defenderse en el futuro.
 

Riley Maguirefoco, producto, pitch